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En febrero de este año me tuve que quedar en casa de mi hermano cuidándosela mientras él iba de vacaciones con su familia. Me dejaron la casa a mi entera disposición, con comida y, claro está, las consolas de videojuegos que él tiene allá. Eso sí, igual tuve que ir a hacer unas pequeñas compras un día por la mañana al Unimarc para el desayuno. Tenía ganas de comer mortadela y queso gauda, así que fui a comprar aquello.